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Tú no vas a acabar en la carpeta de spam

Tú no vas a acabar en la carpeta de spam

Uno de los conceptos más importantes que hay que tener en cuenta en una campaña de e-mail marketing es la tasa de apertura de e-mails. De nada nos sirve realizar envíos de 5.000 o 10.000 e-mails si se acaban abriendo menos del 5%, y el 60% acaban en la carpeta de SPAM.

¿Cómo evitamos que el nuestros envíos acaben directamente en el buzón de “Correo No Deseado”? Siguiendo tres consejos estos fundamentales: mantener una base datos sana, cuidar el diseño y respetar a nuestros suscriptores.

UNA BASE DE DATOS SANA

Una de las principales máximas (si no la principal) que hemos de seguir es que sólo enviaremos nuestra newsletter o nuestra promoción a aquellas personas que así nos lo hayan solicitado.

Antes de realizar cualquier nuevo envío nos conviene verificar si se han producido bajas con respecto al envío anterior (es decir remitentes que nos han expresado su voluntad de no querer seguir recibiendo nuestra “publicidad”). En su última modificación la LOPD obliga a incluir un sistema automático que procese las bajas solicitadas desde la misma newsletter. Aún así deberemos atender todas aquellas peticiones que nos lleguen desde otros canales.

Otro de los puntos que tenemos que tener en cuenta en este apartado, es que una base de datos sana implica que nos preocupamos por la calidad de nuestros contactos. Es decir, resulta una buena idea que cuando realizamos un contacto personal, procedamos antes de dos semanas a escribir personalmente a esa persona solicitando permiso para incluirla en nuestra base de datos de envíos.

De la misma forma, no tiene sentido incluir en esta base de datos a personas con las que perdimos contacto hace años, aunque sigamos conservando su dirección de correo electrónico.

Seguir este tipo de políticas nos ayuda a que sólo las personas que realmente están interesadas en lo que tenemos que decir reciban noticias nuestras, por lo que se maximiza la tasa de apertura de emails, y se reduce drásticamente el número de ellos que acaban en la carpeta de SPAM.

LA IMPORTANCIA DEL DISEÑO

Fácil de leer. Nuestro email debe invitar la lectura, no provocar una “huida precipitada”. En este apartado aunque la inclusión de imágenes en nuestra newsletter es importante, debe hacerse teniendo en cuenta que son un complemento de nuestro texto, que sirven para reforzar nuestras ideas, y no al revés.

Además, las imágenes son “pesadas” y muchos clientes de correo electrónico están configurados para que en principio, y a menos que el usuario no lo solicite de forma expresa, no se descarguen del servidor.

Normalmente si utilizamos plantillas predefinidas para confeccionar nuestra newsletter, no deberíamos tener grandes problemas de diseño. Sin embargo, si optamos por generar nuestro propio código HTML, debemos asegurarnos de que es compatible con los estándares web, y que se lee con facilidad en los principales clientes de correo electrónico, tanto en los paquetes de software, como en los distintos clientes webmail (Gmail, Outlook, etc.)

RESPETO

El hecho de que un usuario acepte recibir nuestros e-mails, no nos da “carta blanca” para bombardear de forma indiscriminada su buzón de correo electrónico con envíos diarios.

De hecho, una política adecuada en este apartado sugiere que antes de que el usuario se inscriba, hemos de informarle del tipo de envío que va a recibir, y cuál va a ser la frecuencia con la que los recibirá.

No obstante, tampoco resulta muy efectivo escribir una o dos veces al año. Si nos comprometemos a hacer envíos, deben tener cierta regularidad que no resulte demasiado intrusiva. Una frecuencia de entre una vez a la semana y una vez al mes puede ser la adecuada para la mayoría de las empresas.

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